02 Jun Entrevista a Monseñor Jesús García Burillo

El sacerdocio y la enseñanza fueron sus dos grandes pasiones hasta su nombramiento como obispo auxiliar de Orihuela-Alicante en 1998. Doctor en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia de Comillas fue profesor de EGB y del Instituto Internacional de Teología a Distancia y colaboró con el CSIC. Durante 13 años estuvo al frente de las Vicarías III y VIII de la diócesis de Madrid.

Monseñor Jesús García Burillo, un aragonés de Alfamén (Zaragoza), con 73 años recién cumplidos, es obispo de Ávila desde 2003 y presidente de la Comisión Episcopal para el Patrimonio Cultural desde 2009. Su diócesis acoge en estos meses numerosas celebraciones en el V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús.
monseñor2El 80% del patrimonio histórico-artístico de España es propiedad de la iglesia ¿cuál es su estado de conservación actualmente?
Notablemente bueno. La Iglesia ha conservado su patrimonio de la mejor forma posible: manteniendo vivos y activos sus bienes, en uso permanente de servicio a la liturgia, a la enseñanza religiosa y a la exposición de sus grandes obras. Así su patrimonio está al día. Las catedrales, basílicas y las pequeñas iglesias de los pueblos, así como sus museos, archivos y bibliotecas son exponentes del interés de conservación que tiene la Iglesia respecto a su patrimonio. Por otra parte, son muchas las personas, también voluntarias, que trabajan con este cometido.

¿Cuáles son los principales avances en los últimos años en su conservación y difusión?
Creo necesario destacar el servicio que los Delegados diocesanos de Patrimonio ejercen en sus diócesis; son personas expertas que despliegan sus cualidades al servicio del mantenimiento y conservación de los bienes eclesiásticos.

También lo son las personas voluntarias en localidades pequeñas que colaboran eficientemente en el mantenimiento de sus iglesias. Tratamos de utilizar igualmente los medios técnicos más avanzados para la conservación. Es de destacar también que la Iglesia ha hecho un gran esfuerzo por la conservación de sus edificios, apoyada por convenios de rehabilitación con las Administraciones públicas. Aunque todo es mejorable.

¿Se puede dar ya por finalizado el proceso de inmatriculación y catalogación de los bienes eclesiásticos?
Las diócesis, amparadas en la legislación, han hecho un gran esfuerzo en esta etapa final por conseguir la matriculación de todos sus bienes. Sustancialmente, la mayor parte de sus bienes están inmatriculados. Desde hace años existe en todas las instituciones eclesiásticas un gran interés y determinación por la catalogación de sus obras y la puesta al día de sus inventarios. En el futuro la Iglesia se someterá a la normativa preceptiva actual en el modo de inmatricular sus bienes, como la ha hecho siempre.

¿Qué significado tienen para la iglesia las visitas turísticas y culturales a los lugares de culto y otros espacios de arte sacro?
Los bienes eclesiásticos están al servicio del culto, de la educación en la fe y de la caridad, pero también al servicio de la contemplación de las obras de arte por parte de los amantes de la cultura. Por eso los dispone correctamente y los muestra a los visitantes. Hay quienes se acercan a ellos para participar en la liturgia, en la enseñanza religiosa o en la acción caritativa de la Iglesia, ciertamente, pero otras muchas personas acceden a sus bienes movidos por interés artístico.

Prácticamente todas las diócesis poseen hermosos museos, algunos de primera calidad, con obras de gran valor que son expuestas a los visitantes. No es infrecuente encontrarnos con exposiciones temáticas con ocasión de un acontecimiento o de una efeméride. Algunas magníficas. Otras diócesis, como las de Castilla y León, cuentan con fundaciones que amparan espléndidas exposiciones de arte sacro de reconocido prestigio, que sirven como instrumento evangelizador de primer orden.

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¿Considera suficiente la divulgación del patrimonio religioso o se puede y se debe avanzar más?
Las diócesis tratamos de estar al día en el uso de los medios de difusión por medio de nuestras páginas web y nuestros medios de comunicación, que son más bien modestos, pero en general no poseemos los medios modernos de los que están dotados las grandes empresas. La colaboración con empresas civiles interesadas en divulgar el patrimonio nos reporta un gran beneficio, puesto que estas sí están especializadas en publicidad y mantienen relaciones con grandes empresas operadoras de turismo. Yo creo que sería de utilidad avanzar en los medios de divulgación.

¿Cómo se puede compaginar hoy la restauración y exposición pública del patrimonio con su finalidad primera, la pastoral y evangelizadora?
Manteniendo claro el doble objetivo que tiene el bien religioso, es decir, por una parte el de servir a los fines propios de la Iglesia, la liturgia, la catequesis y la caridad, y por otra, el servicio al disfrute estético de las obras de arte.

Es preciso distribuir los espacios religiosos y los tiempos de modo que podamos alcanzar el doble fin. Para lo cual, muchas catedrales dedican un tiempo suficiente para la liturgia y otro tiempo destinado al turismo religioso. Para que nuestros monumentos y obras de arte diversas (iglesias, museos, archivos, bibliotecas, etc.) puedan cumplir estos fines es preciso mantener una constante vigilancia y disponibilidad para el mantenimiento y reparación de los bienes.

¿De qué forma es el patrimonio un instrumento para “salir a las periferias” como pide el papa Francisco, para contribuir a la construcción de un mundo más humano y solidario?
Cada día crece el número de personas que visitan nuestras obras movidas por un sentimiento estético, por la búsqueda de la belleza, que descubren de manera particular en la contemplación, en una bella audición, en el encuentro con un pergamino de valor histórico, etc. Muchas de esas personas viven en “periferias existenciales” no necesariamente económicas.
En esos encuentros con el arte religioso muchos encuentran una respuesta a su deseo de silencio, de trascendencia, de paz.

La visita a muchas exposiciones de arte religioso opera en el visitante como un espacio de verdadera sanación interior. Por otra parte, también el arte es cultivado por gente sencilla, comunidades insignificantes de nuestras comunidades autónomas que mantienen el gusto por la belleza y dedican tiempo y recursos económicos al cuidado de los templos. Sabido es que en la mayor parte de nuestras poblaciones rurales el templo es el más importante monumento artístico de la localidad.

¿Cree necesario avanzar hacia una profesionalización de la atención a los visitantes del patrimonio eclesiástico?
Ciertamente lo creo necesario. Cada día los sacerdotes nos vemos más limitados para poder atender adecuadamente el cuidado y la gestión de nuestros bienes. A menudo surgen asuntos laborales, nuevas normas y legislación provenientes de los organismos nacionales, autónomos y locales; nuevas técnicas destinadas a mantener unos servicios de manera más eficiente requieren personas expertas que puedan atenderlas. Para todo ello se requiere un profesional de los medios de atención. Bienvenidos sean.

En estos años de trabajo como presidente de la Comisión para el Patrimonio Cultural de la Conferencia Episcopal Española ¿de qué se siente más orgulloso?
De comprobar el interés que existe en las diócesis para responder a las necesidades de conservación y exposición de los bienes eclesiásticos. Las Jornadas de archiveros, bibliotecarios, museos y patrimonio eclesiástico son espacios de formación relacionados con las grandes cuestiones que ocupan el patrimonio artístico.

Allí convivimos delegados diocesanos, religiosos con grandes monumentos artísticos, expertos y personas interesadas en el patrimonio. Comprobamos que existe un interés común. Creo que la Iglesia está respondiendo a la demanda de interés por el patrimonio artístico que manifiesta a diario la sociedad. La fe de los creyentes, que ha conservado durante siglos un patrimonio extraordinariamente valioso que responde al misterio que celebra y al deseo de compartirlo con la sociedad, lo conserva y lo cuida con mimo, consciente de su gran significación. A mi entender, este fenómeno tiene un valor incalculable.

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¿La innovación y el desarrollo tecnológico pueden ayudar a la mejor gestión del patrimonio?
Pueden y ayudan, en efecto. En cada una de las áreas en las que tiene lugar la gestión del patrimonio encontramos a diario nuevas técnicas de cuidado y gestión, métodos innovadores, transformaciones y experiencias concretas. En las diversas Jornadas de estudio que la comisión episcopal para el patrimonio organiza (archivos, bibliotecas, museos, generales… tratamos de conocer y compartir las novedades que van apareciendo y que exponen los expertos en cada materia. También invitamos a empresas que pueden aportar una novedad determinada. En todo caso, siempre es posible crecer y avanzar. Cada institución conoce en qué situación concreta se encuentra y qué caminos puede andar para mejorar su patrimonio.

¿Cómo valora, en concreto, la profesionalización realizada para la visita turístico-cultural a la catedral de Ávila?
Nos parecía una necesidad y lo hemos llevado a cabo. Todavía estamos empezando. Pero ya hemos comprobado cómo la Catedral ha crecido en limpieza, en orden, en atención a los visitantes, en aumento de visitas, en la relación laboral con las personas. Y yo creo que también los visitantes están más satisfechos por el modo cómo se desarrolla la visita y por la información que se les ofrece. Notamos un progreso en la marcha general y en detalles de organización de este singular espacio que es la iglesia madre de Ávila.

Exposiciones como Las Edades del hombre, La luz de las imágenes, Millenium… ¿han conseguido hacer del patrimonio un espacio vivo para que la iglesia transmita su mensaje?
Algunos de estos proyectos han conseguido un éxito extraordinario, como es bien sabido. Que la última exposición de Las Edades del Hombre en Aranda de Duero haya alcanzado 300.000 visitantes me parece algo destacable. La exposición actual en Ávila, “Teresa, maestra de oración”, está siendo otra demostración de cómo se transmite un mensaje desde la fe y el arte. Los devotos de santa Teresa y las personas que valoran el arte en general quedan admiradas por la belleza de las imágenes y también por la actualidad y vigencia que tiene el espíritu de la Santa.

No solo contemplan unas obras de arte de primer orden, guardadas y cuidadas con primor durante siglos por los carmelos y otras instituciones que nos las han prestado, sino que los visitantes renovamos nuestro interior, alcanzando un gusto espiritual y estético por la calidad artística de las imágenes, por el contexto en que fueron creadas y por el mensaje trascendente que nos ofrecen durante la visita. Los lectores de esta entrevista no deberían perderse la exposición.

«Los bienes religiosos están al servicio de los fines propios de la iglesia -la liturgia, la catequesis y la caridad- y al servicio del disfrute estético de las obras de arte.»

En estos tiempos de globalización y de gran movilidad de las personas, ¿qué opina sobre el turismo de masas?
En efecto, el número de desplazamientos los fines de semana, los puentes y durante las vacaciones se cuenta por millones de personas. Y muchas familias viven su fe precisamente durante los fines de semana, donde encuentran un sosiego y una paz fuera de sus lugares habituales de trabajo. La Iglesia encuentra en estas situaciones una ocasión permanente para la evangelización. Mantiene y colabora con la jornada mundial del turismo.

El turismo de masas no solo busca el descanso en nuestras playas, en la naturaleza admirable de nuestra geografía, busca también, y con frecuencia, el encuentro con la cultura que le ofrece el patrimonio artístico, la historia, la ciencia la experiencia religiosa. Las instituciones religiosas y civiles hemos de estar atentos a estas necesidades humanas del ocio, del descanso y de la cultura para responder a ella con nuestras personas y nuestro patrimonio religioso y cultural.

¿Y sobre la destrucción del patrimonio universal por el Estado Islámico en varios países?
Estremece comprobar la destrucción bárbara del valiosísimo patrimonio que está teniendo lugar en Irak o en otros muchoslugares donde se pretende borrar toda huella histórica, testimonio viviente del espíritu de nuestros antepasados. Cuesta trabajo comprender tal obcecación y violencia. Es como atentar o tratar de asesinar el alma de la humanidad. Aunque la destrucción de patrimonio por motivos religiosos, desgraciadamente, no nos es ajena en España. Verdaderamente nos encontramos en una encrucijada: cómo convertir la mente y el corazón de estas personas y cómo hacer respetar el valor del espíritu humano que ha sido plasmado en la construcción y conservación, durante milenios, de los monumentos histórico-artísticos, patrimonio de toda la humanidad.

Ante las amenazas del fundamentalismo islámico, ¿habría que pensar en mejorar la protección del legado cristiano?
Estremece comprobar la destrucción bárbara del valiosísimo patrimonio que está teniendo lugar en Irak o en otros muchos lugares donde se pretende borrar toda huella histórica, testimonio viviente del espíritu de nuestros antepasados. Cuesta trabajo comprender tal obcecación y violencia. Es como atentar o tratar de asesinar el alma de la humanidad. Aunque la destrucción de patrimonio por motivos religiosos, desgraciadamente, no nos es ajena en España. Verdaderamente nos encontramos en una encrucijada: cómo convertir la mente y el corazón de estas personas y cómo hacer respetar el valor del espíritu humano que ha sido plasmado en la construcción y conservación, durante milenios, de los monumentos histórico-artísticos, patrimonio de toda la humanidad.



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